¡Hola a todoooo!.Ya estoy aqui otra vez.
Y como os dije, se me han acumulado un montón de cosas. Hoy voy a enseñaros los minicupcakes que me encargó una de las profes de Pablo, para celebrar su cumpleaños.
Como premisa principal me dijo que es muy golosa y le encanta el chocolate. Genial, me dije, más fácil no me lo podía poner.
En un primer momento pensé en hacer unos minicupcakes de nubes de azúcar, (y ya de paso aprovechar mi reciente adquisición de "Marshmallow Fluff"), sin embargo, al final me decanté por el chocolate, que siendo un clásico, nunca falla. Peeero, no eran de chocolate, así sin más, sino que al morder los minicupcakes podías encontrarte con pequeñas y deliciosas petitas de chocolate blanco. ¡El colmo de los fans del chocolate! (todo el mundo entero, ¿no?).
No sabía cual era el color favorito de Estela, así que para la decoración hice varios modelos, cada uno de un color. Es lo bueno del chocolate, ¡pega con todo! (y se nos pega a todo también, que le vamos a hacer).
Por una parte, bolitas naranjas y amarillas y cápsulas verdes y amarullas, por otro, cápsulas azules y fucsia y bolitas en rosas y perlitas brillantes azules y rosas, y por último, verde que te quiero verde, en bolitas y càpsulas. Aqui lo véis:
Como podréis apreciar (por fin unas fotos decentillas), están bien cargaditos de buttercream de , por supuesto, chocolate, esponjosa y ligera en su textura. El sabor es simplemente maravilloso. Esta vez utilicé la receta es de "Objetivo:Cupcake Perfecto" porque me convenía más para las cantidades,y el resultado es igualmente estupendo.
En definitiva, esta es otra de esas cosas sencillitas, pero que bien hechas siempre gustan porque ¡están para chuparse los dedos!.
Asi que no me queda nada más que decir, salvo ¡FELICIDADES ESTELA!. Espero que disfrutárais saboreando estos minicupcakes como yo preparándolos.
¡Hasta pronto!
...Pues esto, queridos amigos, es un experimento. ¡Y es el que mejor ha resultado últimamente!...(algún día escribiré un post de "tomas falsas" reposteras. Lo que os vais a reir.)
Antes de nada, buenos días a todos. Voy a aprovechar el momento y a endulzaros todo lo que pueda, así que ¡volvamos al experimento!.
Parece un heladito pero no lo es. Parece un cake pop, pero tampoco lo es.Podríamos decir que tiene un poco de cada, y por supuesto, está claro que es una golosada de cuidado.
Estoy muy orgullosa de esta creación "made in Capy", aunque no es mía del todo, porque es el producto de mezclar dos recetas. Por un lado los "cucuruchos de pastel" de Peggy Porschen y por otro, un tutorial que encontré en internet para hacer cake pops sin horno. Podría haber sido una mezcla catastrófica, pero ha sido todo lo contrario, así que me siento muy contenta.
Vale, seguro que alguno ya estará pensando: "Ya está liándose a contar su vida, y aqui me tiene sin saber de qué está hecho esto", y es verdad, os he puesto la foto y ahí os he dejado con la miel en los labios.
¡Pues vamos a diseccionarlos!
Toma "bocao". Mmmmmmhhh....¿A qué sabe?...El barquillo es obvio: chocolatito rico. ¿Y por dentro?...Ooooooooooohhh...no puede ser. Siii...¡¡a galletas Oreo!!.
Las bolitas son de este tipo de galletas, trituradas y mezcladas con queso de untar. Y está bueníiiisimo. ¡Que barbaridad!. La cobertura de la bolita está hecha con Candy Melts. Probé en una primera fase experimental con fondant líquido, y no se si no lo utilicé adecuadamente (era la primera vez), pero el resultado no me convenció mucho.
Y para suavizar un poco tanto chocolatazo, el cucurucho está relleno con queso de untar, que le da un toque fresquito y un contraste que a mi me chifla. De hecho, esa mezcla, chocolate y queso de untar, ha sido uno de mis preferidas para bocatas de merienda durante mi infancia, adolescencia, juventud...¡¡y ahora también!!. El otro día se lo contaba a alguien, no me acuerdo quien, y me ponía una cara más rara...Y hombre, sé que mis gustos para bocadillos son francamente extraños (un día haremos un post al respecto, que se lo merecen), ¡pero esto en concreto es de lo más normalito!.
En fin, que vuelvo a liarme...concluyendo. Una vez montados los falsos heladitos, los presenté en una copa llena de azúcar, para que se sostuvieran. Es un postre ideal para sorprender y luce muchísimo.
¡Espero que os haya gustado!
¡Hola a todos!
Voy con muucho retraso. Tengo un montón de cosas que enseñaros, van pasando los días y no os cuento nada de nada. ¡Qué poca consideración tengo!. Pero esto tiene remedio fácil, asi que allá vamos.
El pasado día 21 fue mi cumpleaños. Cumplía....bueno, ¡que más da cuantos!. Digamos que unos pocos y ya está. Lo celebramos con un día soleado estupendo, buena compañia de amigos y una buena comida, que por supuesto incluía un postre rico rico (¡o al menos es lo que intentaba!).
Aprovechando que estábamos en confianza para experimentar un poco, hice una tarta con bizcocho de manzana y buttercream de vainilla, y galletas de naranja. De las galletas lamento decir que no hay fotos porque volaron antes de que me diera cuenta, pero las veréis en próximas entradas, porque me gustó tanto el resultado que he repetido.
En las últimas semanas me he hecho con dos libros nuevos, y en ambos se explica con precisión cómo decorar una tarta sólo con buttercream. Y explico esto porque esta es mi primera tarta decorada de esta manera, siguiendo esas indicaciones. No es que quedara maravillosa, pero para ser la primera no está mal.
En mi defensa debo decir que no estaba en mi lugar habitual de cocina, no tenía todo el material e iba ya con prisa (ejem ejem...excusitas), si no, creo que hubiera quedado mejor.
En la elaboración del bizcocho, todo iba sobre ruedas hasta que lo "abrí" al cortar las capas. Tenía un aroma intenso a manzana espléndido, y yo esperaba un pastel esponjoso...os lo estais imaginando, ¿no?...pues olvidaros, porque la consistencia era más parecida a la quesada. ¡Menudo disgusto!. Eso me pasa con experimentar cuando hay invitados. SI hubiera probado antes la receta...
La sensación que daba era que iba a ser un pastel muy pesado de comer. Sin embargo todo dijeron que estaba buenísimo. No se si porque son muy buenos amigos, o muy golosos..o ambas cosas. Vamos a ver, hay que reconocer que estaba rico, ¡pero no era lo que yo pensaba!. Aún así la combinación de la manzana, con su toque entre dulce y acidillo y la buttercream de vainilla es todo un acierto. La receta es del libro de Magnolia Bakery, que sabéis que me encanta, y es un pozo sin fondo de nuevas ideas.
Y hasta aqui esta nueva entrega, sencillita....yyy vamos a por la siguiente!