Seguro que pensábais que me había olvidado del blog. Pues noooo. Simplemente es que no he tenido tiempo para ponerme al ordenador. Bueno, ni para el ordenador ni apenas para repostear, pero algo si que he hecho y ya os lo enseñaré.
Pero ha empezado junio, que va a ser un mes de lo más activo y hay que darle caña. Y para mi empieza de la mejor manera del mundo. El día 1 fue el cumpleaños de Pablito, que justamente cumplía un año. Este último año ha sido increíble y se ha pasado volando. Mira que cuando tienes un niño te lo dice todo el mundo: "Aprovecha que se pasa muy rápido", y aunque al principio piensas que no es para tanto, efectivamente tienen razón. Así que tomen nota las futuras mamis.
Llevaba semanas pensando en la super-mega-tarta que iba a prepararle para su cumple, pero al final...no hubo tarta. Y no, no me he vuelto loca, aunque suene fatal eso de un cumple infantil sin tarta. El caso es que al final hicimos una celebración muy sencilla e íntima y sobretodo, quería disfrutar el máximo tiempo posible con Pablo y Ángel sin estar liadísimsa en la cocina, así que no hice tarta.
Pero antes de que penséis que soy una despegada y no tengo sentimientos os diré que SI que reposteé algo (si no que iba yo a hacer aqui escribiendo ahora, ¿no?). Nos zampamos unos maravillosos MINICUPCAKES DE OREO ¡¡que estaban para chuparse los dedos!!
Esto ya es otra cosa, ¿verdad?...Ya me parecía. Para hacer esta maravilla para el paladar utilicé la receta de "Objetivo:Cupcake perfecto", ante cuya autora me quito el sombrero porque ¡es verdaderamente perfecta!.
La cobertura del minicupcake es cream cheese con Oreo, y aqui tengo que decir que es la primera vez que consigo que me quede la crema de queso con la consistencia adecuada. Hasta ahora no acababa de cogerle el punto. Pero (modo susurro ON) es que conté con la inestimable ayuda de ¡¡¡¡¡MI NUEVA KITCHEN AID!!!!! (pasamos a modo histérica perdida). No he podido resistirme a contarlo. Asi que ya que estamos agradezco este pedazo de regalazo de cumpleaños a Ángel, mis papis y a Andresín. (los cuales tienen barra libre de cupcakes de aqui hasta la eternidad).
Volviendo al tema, que me estoy dispersando mucho. Para la decoración desmonté las galletas que me quedaban y coroné cada minicupcake con una de ellas. Resultó que no tenía suficientes para todos asi que opté por unas bolitas turquesa para el resto. Ya os he comentado en otra ocasión que me encanta la combinación del color chocolate (Oreo en este caso) y turquesa, y creo que daban un toque bien chulo. Para resaltar el contraste, presenté los minicupcakes sobre un mantelito posatodo del mismo color turquesa.
Como de la horada salieron muchos minicupcakes, prepare otro stand con una decoración diferente.
Estos los horneé con capsulas de colorines y los decoré con animalitos de azúcar de diferentes colores también, con la idea de darles un toque más infantil. Y debió funcionar porque Pablo no paraba de intentar echarles mano.
Y hasta aquí hemos llegado. Ahora a por la segunda parte....







Hala!, 1 kg mas por leerte, así llega agosto sin operación bikini.
ResponderEliminar