¡Hola de nuevo!
Pensaba dejaros tiempo para digerir los minicupcakes de oreo, pero tengo un rato para el ordenador y no puedo desperdiciarlo, porque no se cuando será el siguiente...¡solo espero que no acabéis empalagados con tanto dulce!. (Si alguno está a dieta, mejor que deje este post para mañana, que gana calorias solo por leerlo fijo!)
Dicen que las segundas partes no son buenas, pero ¡os puedo asegurar que ésta si lo es!. Después de la celebración casera del cumple de Pablo, tocaba la del cole. La costumbre en la guarde de Pablo es llevar un bizcocho sencillo, que puedan comer los niños....y destrozarlo, por lo que me dijeron.
Así pues guardé todos los libros y recetas sofisticadas, y recuperé de mi memoria el bizcocho de toda la vida, el que hacía mi madre en casa, que más sencillo y riquísimo no puede ser. Un yogur, la medida del yogur de aceite, dos medidas de azúcar y tres de harina, huevos, levadura y al horno.
Y este fue el resultado:
Sencillote, extremadamente esponjoso y absolutamente delicioso. Un clásico donde los haya.
Como tenía que ir sin decoración, lo puse en un plato desechable y le pegué unas letras de goma-eva con el nombre de Pablo y el 1. Lo envolví con papel celofán, y a la caja.
Por lo que me dijo la profe, gustó mucho a todos, y los niños se pusieron morados. Asi que ¡objetivo cumplido!.
¡Y esto no fue todo! Pensé en las profesoras, en lo difícil que me parece su trabajo, en lo contento que va Pablo a la guarde y la de cosas que está aprendiendo allí, y me apeteció tener un detalle con ellas, por lo que les preparé unos CUPCAKES DE ALGODÓN DE AZÚCAR.
Lo primero de todo, decir que estos cupcakes son para golosazos. Yo me comí uno y casi vuelco hiperglucémica perdida. Sin embargo ahí tenéis a Ángel poniéndo un copete enorme en uno de los cupcakes, y tras comérselo, decir que no es para tanto....lo que os digo, para golosos golosos.
Las fotos son horribles, pero se me hizo de noche y la luz de mi cocina hace de todo menos alumbrar como debería.
Decorés estos cupcakes con buttercream de algodón de azúcar, que hice en un periquete con mi nueva maquinota. Como eran por el cumpleaños de Pablo, puse una P de fondant en cada uno, en diferentes colores vivos, para darle un poco de alegría y espolvoreé una pizca de brillantina por encima. Quedaron muy bonitos y sencillitos.
Y si si, lo estáis viendo bien...¡¡¡por dentro son de color rosa!!!!....Este color pegaba perfectamente con el sabor de los cupcakes, asi que me arriesgué a teñir la masa. Reconozco que pensé que iba a quedar más intenso el rosa, pero no está mal, me gustaron. ¡ESPERO QUE A VOSOTROS TAMBIÉN OS HAYAN GUSTADO!
Estad atentos que este mes es de vértigo (el que me está dando solo de pensar cómo me voy a organizar) y culminará con algo muy especial, un trabajo mano a mano con mi querida "Guiri Gourmet" a la que aún no conocéis pero os dejará con la boca a bierta.
¡HASTA LA PRÓXIMA!







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